
Si bien el precio de los pisos fue cayendo en los últimos tiempos debido a la crisis económica, no obstante es cada vez mayor el porcentaje de renta que las familias deben destinar para cubrir la deuda de la hipoteca.
Las estadísticas afirman que la vivienda cae sin freno desde hace ya cuatro años (un 6,8% sólo en 2011). Sin embargo, el paro, la creciente precariedad salarial, la subida del Euribor, la parálisis bancaria y el encarecimiento de los créditos, hacen que a las familias se les haga más difícil que nunca acceder a una hipoteca y a una vivienda.
Según el Banco de España, las familias españolas que adquirieron una vivienda en 2011 destinaron para ello el 29,1% de su renta bruta anual (contadas las deducciones fiscales).
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