Con estos consejos el mejor helado está en casa

Con estos consejos el mejor helado está en casa 1

La primavera y el verano llenan de color y variedad a las fruterías. Cerezas, melocotones, sandías, melones o mangos son algunas de las variedades que podemos encontrar en esta época del año. Todas están en su máximo esplendor y resultan muy apetecibles, tanto que a veces es complicado elegir. Regresamos a casa con muchas piezas de fruta y, después, nos cuesta evitar que se echen a perder. Los helados, el postre estrella para esta epoca, son una estupenda manera de aprovechar las frutas y sus nutrientes. A continuación se reseñan tres opciones deliciosas y prácticas para hacer helados caseros de frutas, con diferentes texturas, sabores, y más o menos calorías según los ingredientes que se añadan.

Helados de agua o sorbete: En general, los helados de frutas se elaboran con frutas acuosas y su zumo, y la manera más fácil es presentarlas en forma de granizados, de sorbetes, o los clásicos polos. Estos helados se elaboran con zumos o pulpa de frutas naturales, más un almíbar si hiciese falta ante la falta de dulzor de la fruta. Los granizados se realizan con frutas muy acuosas (como sandía, piña, melón, naranja, mandarina o limón) u otras más exóticas, como mango o maracuyá.

Para ello tan solo debemos hacer zumo de la fruta deseada -naranja, limón, etc- o licuar una sandía (ideal para preparar un granizado). También podemos mezclar sabores de frutas que combinan de maravilla, como los melocotones con frambuesas o con kiwi. Una vez licuadas, las colamos para que el zumo quede limpio de restos de fruta e introducimos en una sorbetera o en unos moldes de helados con un palito en el interior. Congelamos durante unas cuatro horas -o hasta que se solidifique- y ya tendremos un exquisito polo o helado de hielo natural.

Helado de crema y leche: Para los gustos más cremosos, lo más fácil es mezclar un yogur con unos trocitos de frutas (cerezas, manzana o fresas) en proporción de igualdad de peso, hasta formar un conjunto homogéneo. Se introduce la mezcla en un molde, de preferencia individual, para su mejor congelación y posterior presentación.

También podemos mezclar la fruta con leche y, para darle mayor consistencia, agregar una yema de huevo cruda, triturada y, si hiciese falta, edulcorada con un poco de azúcar o de miel. Una vez que la mezcla quede uniforme, congelamos (ya sea en una heladera o, de un modo más casero, en un molde al que de vez en cuando removeremos en su interior para que la mezcla quede cremosa mientras se congela).

Biscuit glacé o helado: Es un batido de yemas con un aroma, al que le añadimos poco a poco un almíbar. Cuando el conjunto esté bien emulsionado, agregamos nata semi montada (en algunos casos se pueden añadir claras a punto de nieve, distintos licores y aromas). Una vez elaborada la mezcla, se vierte en moldes y se mete en el congelador. Se utiliza para frutas como plátano, frambuesas, manzana o mezclando frutas con otros elementos de sabor más intenso, como por frutas rojas con queso crema (que sustituiría a la nata semi montada).

 

 

 

 

 

 

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