
La lavadora es un electrodoméstico costoso, y por ello debemos tener en cuenta algunos cuidados para asegurar su durabilidad.
En primer lugar, hay que elegir un sitio adecuado para colocarla, No debe ser un ambiente demasiado húmedo para que no se corroa, y la superficie de apoyo debe ser firme y plana: tarimas que se muevan dañaran el aparato.
Además, hay que verificar el buen estado del tomacorriente y que tenga un cable de un grosos suficiente y con tierra. No es recomendable usar extensiones de cableado. La entrada de agua tiene que tener una llave de paso independiente para este aparato. El desagüe debe estar a la altura que el fabricante recomienda, que suele ser a 80 centímetros.
Otra precaución la tenemos que tener al usar productos de limpieza para ropa, puesto que en algunos casos son corrosivos. Nunca hay que aplicarlos encima del lavarropas: quitamanchas, lejía y otros deben utilizarse sobre el fregadero, para evitar que salpicaduras corroan la superficie de la lavadora, en especial las partes plásticas o el panel de control. Si hay derrames hay que secar de inmediato con toallas de papel.
Algunos recomiendan realizar lavajes con vinagre cada cierto período de tiempo en al salvadoras. Averigüe si el suyo está preparado para ello. Las tinas de las lavadoras están hechas de esmalte de porcelana para resistir los álcalis, propios del detergente de ropa, pero no así los ácidos.
Si un lavado dejó mucha pelusa, retíralas y deja secar la lavadora con la tapa abierta. Sigue las instrucciones del manual para la limpieza de depósitos de detergentes y suavizantes, y de los filtros. Si utilizas un producto inadecuado, podrías manchar tu ropa.
Vía: Línea Técnica
