
Al llevar al coche al taller es muy sencillo ser estafado, puesto que resulta difícil comprobar muchas cosas, como las averías con las que el vehículo llegó, si los reemplazos fueron hechos con piezas originales o de segunda mano, o si todas las reparaciones presupuestadas y cobradas han sido hechas.
Con el único objetivo de ganar dinero, hay talleres de coches que realizan reparaciones innecesarias, cobran reparaciones que no se realizaron o no se sustituyen los repuestos nuevo y originales sino que se recurre a piezas usadas, de segunda mano.
Para evitar esta situación, conviene tener referencias de conocidos a la hora de elegir taller para el coche, visitar el mismo para comprobar su profesionalismo y seriedad, y averiguar si tienen una política de satisfacción del cliente, reembolsos y garantías.
Asegúrate de que cuando reciban tu coche en el taller entiendan claramente cuál es el problema, toman nota del mismo y te explican la solución. También conviene tener un presupuesto por escrito antes de comenzar las reparaciones, para que no te lleves sorpresas a la hora de pagar la cuenta. Si tienes dudas, visita más de un taller para corroborar que en todos te dan el mismo diagnóstico y sugieren las mismas tareas de reparación.
No permitas jamás que comiencen a reparar el coche sin saber de antemano lo que se realizará y cuánto va a costarte. Evitarás sorpresas desagradables.
Cuando el coche esté listo, asegúrate también de que estás satisfecho con la reparación, y comprueba que la factura final coindica con el presupuesto inicial. Es el momento de preguntar si te han cobrado algo que no entiendes, y de reclamar si te cobraron algo de más o que no estaba pautado.
Si no te sientes satisfecho, vuelve al taller y explica la situación. Si tienen una política de garantías, deberían ocuparse de tu coche hasta que quede perfecto.
Vía: En Plenitud
