
La plancha es un electrodoméstico pequeño, pero que consume mucha electricidad. Además, un buen planchado garantiza la durabilidad de las prendas. Por ello, es importante saber usar la plancha tanto para alargar su vida útil, como para ahorrar electricidad, como para conservar más tiempo nuestras prendas. Son cosas que a la larga, el bolsillo agradece.
Para evitarnos la tediosa tarea de planchar y utilizar la plancha al mínimo, debemos colgar la ropa a secar debidamente. Las prendas deben colgarse al sol bien extendidas, incluso no está de más utilizar perchas. Ya verás que la mayoría de las prendas necesita un repaso apenas para quedar impecables.
La ropa húmeda se plancha mejor, por ello es una buena idea secarlas al sol sólo un poco luego del centrifugado, o comenzar a planchar antes de que estén del todo secas. Si no, puedes apelar a una plancha a vapor o un rociador que humedezca un poco las telas.
Tener cuidado con la temperatura, siempre debe ser la indicada para el tipo de tejido. Además de evitar excesos de electricidad, podremos salvar alguna prenda delicada de ser quemada.
Empezaremos por aquellas prendas que requieran menos calor, y terminaremos por las demás. Los tejidos sintéticos se planchan del revés para evitar que queden con un feo brillo.
Es mejor comenzar a planchar por las costuras, para darle forma a la ropa, y luego extenderse por el medio. Así, el resultado es óptimo, y todo nos ahorra minutos de planchado y de consumo energético.
El lunes, más consejos de planchado para tu hogar.
