En qué momento los gastos se convierten en deudas

¡Quiero reunificar mis deudas! Este grito no tiene por qué ser desesperado a la hora de repasar los ingresos y gastos de cada mes, al igual que puede ser una solución excelente en momentos en los que ni siquiera hablamos de “deber a” sino “poder pagar a”, porque no: no es lo mismo gasto que deuda, ¿en qué y en donde encontramos la diferencia?

En qué momento los gastos se convierten en deudas 1

La frontera entre pagos y deudas

El motivo por el que tradicionalmente consideramos todos los pagos por hacer como deudas es porque nos creamos la falsa sensación de que le “debemos a”. Un pago sin embargo es una obligación contractual, una devolución monetaria a cambio de un servicio que, no se convierte en deuda, hasta que pasado el plazo acordado no se cumple con esta obligación, quedando pendiente o marcado como deuda.

Por qué hablamos de deudas mensuales

El motivo por el que pago y deuda acaban siendo sinónimos es porque tenemos tal cantidad de gastos que se acumulan en determinadas fechas (sobre todo a comienzos de mes) que los acabamos asumiendo como deudas.

La factura de la luz, la factura del gas, del agua, el móvil, internet, la hipoteca, la letra del coche… la lista de pagos a afrontar mes tras mes es tan infinita que nada más recibir los ingresos, ya hablamos de deudas.

Es por ello por lo que la base de una buena economía doméstica consiste en controlar al máximo todos estos gastos y tenerlos bien presentes para que no suponga ningún problema abordarlos y que en ningún momento acaben por convertirse en deudas.

El problema de las deudas

Caer en situación de deuda puede suponer un desgaste económico importante y acabar en una desagradable situación de bucle: me retraso en el pago porque este mes no llego, pero resulta que el siguiente tampoco.

Eso por no hablar de que cada retraso en el pago es tratado de una forma distinta: mientras algunas empresas emiten un aviso del impago a la espera de que se pueda solucionar lo más pronto posible, otras sin embargo acuden al corte de suministro o a la inclusión en listados de morosos, lo cual acarrea la imposibilidad de solicitar financiación en muchos casos.

Por ello, conviene un control de las deudas y que éstas nunca superen una parte de los ingresos específica (los expertos recomiendan que nunca más allá del 30%).

La reunificación de deudas para olvidarnos de los pagos (y las deudas)

Para conseguir que esta recomendación del 30% se pueda llevar a cabo a pesar de tener una lista infinita de gastos, existen productos financieros como la reunificación de deudas, donde no sólo se reducen los pagos mes a mes, sino lo más importante: tenemos la seguridad y el control de que X día al mes, vamos a realizar siempre el mismo pago mediante la cuota de la propia reunificación.

Por este motivo, este producto no es sólo la solución a las deudas, sino la garantía de un control de los gastos al que podemos acudir incluso sin estar en situación de deber dinero.

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