
Una de las bases del ahorro, en su forma más simplificada, es guardar algo de dinero que no se gastará y colocarlo en un recipiente que sólo nos permita tomar ese dinero si lo rompemos, es lo que comúnmente hacemos con las huchas o alcancías, que suelen tener forma de cerdito.
Pero si alguna vez te has preguntado por qué suelen ser cerditos y no patos o conejos, hoy conoceremos la historia.
Más allá de que muchas culturas relacionan al cerdo con la abundancia, lo cierto es que todo se remonta al siglo XV, cuando distintos utensilios de cocina solían realizarse con una arcilla de color terroso aunque más bien anaranjado, esa arcilla se conocía por entonces como “pygg”.
Las familias solían tener la costumbre de guardar algo de dinero en un recipiente de la cocina.
Da la casualidad que en inglés “pygg” suena muy parecido a “pig” (cerdo) de allí que rápidamente alguien terminara por hacer específicamente un recipiente para guardar el dinero con forma de cerdo.
Vía: Wikipedia
