
Como lo hacemos habitualmente, vamos a continuar aprendiendo a cuidar todos los rincones de la casa limpiándolos con elementos simples y baratos, para que así todo se mantenga en buen estado por más tiempo y evitemos el coste de la reposición.
Para limpiar los lavabos de loza o porcelana vamos a taparlos y llenarlos con un alto de 7 a 10 centímetros de agua tibia. Allí colocaremos una mezcla de una cucharada de jabón líquido de vajillas, media taza de lejía y media taza de vinagre blanco.
Removemos suavemente el agua con la solución y dejamos esa mezcla que actúe toda la noche, de un día para otro.
Al día seiguiente, destapamos y alcaramos con agua limpia. Veréis como la porcelana del lavabo queda blanca y reluciente, como nueva.
Vía: Moms Budget

Pingback: Lavabos de loza impecables