
En los hogares donde hay niños pequeños, lo normal es que una caja nueva de crayones dure poco y nada en condiciones, ya que la presión con la que los niños pintan hace que se quiebren y luego sólo queden montones de pedacitos que suelen desperdiciarse.
Si logras juntar unos cuantos pedazos de crayones, especialmente si trabajas en una guardería o jardín de infantes, puedes probar esta original idea.
Coloca los trocitos de crayón en un molde para mini muffins como el de la foto. Luego, coloca el recipiente en un horno suave, y déjalo de cinco a quince minutos, hasta que los crayones se derritan pero no tanto como para que se mezclen los colores, sino que la idea es que tengan un efecto “marmolado”.
Obtendrás unas piezas redondeadas que a los niños les encantará, y que además pueden servir para colorear en varios colores con un solo trazo, lo que seguro que será muy divertido.
Al tratarse de piezas más grandes, se podrán aprovechar mucho mejor que los lápices crayones tradicionales.
Vía: Moms Budget
